Nuestros ancestros venían a amar la tierra y se sentaban o reclinaban en ella con la sensación de estar cerca de un poder maternal. Construían sus hogares sobre la tierra y sus altares eran de ese material. La tierra era calmante, fortalecedora, limpiadora y curativa.
Por eso el viejx indix sigue sentándose sobre la tierra, conectándose en vez de alejarse de sus fuerzas que le dan vida. Para él sentarse o arrodillarse sobre la tierra significa ser capaz de pensar más conscientemente y sentir con mayor intensidad; de esta manera puede ver claramente los misterios de la vida y acercarse en hermandad a otras vidas a su alrededor.
Para quienes vivimos en este presente quizás ese pueda ser un recurso valioso a la hora de conectar con mayor profundidad con la vida, la nuestra y la de los demás seres.
Honremos a nuestros ancestros, honremos a la madre tierra
Ella nos espera ahí, está disponible para nosotrxs.
Nos brinda todo y nos exige nada.
Porque al sanarnos también la sanamos
Te abrazo
Yani
